Ahora entiendo ese sentimiento de ir hacia lo desconocido, igual que nuestros primeros navegantes, Colón y otros muchos, sin saber qué iban a encontrar más allá de lo que les rodeaba.
Cierto día del mes de Julio de aquel año 76, un grupo del colegio, formado por unos 40 entre chicos y chicas, sentimos esa misma sensación, partiendo desde Laguna rumbo a galicia, rumbo a lo desconocido.
La mayoría de nosotros estaba en casa de vacaciones, y los que no, ya llevaban en las salinas de Medina un mes y medio, Marina que aún conserva la memoria intacta, me dice que al grupo que nombraron para ir, les pareció una excursión más...aún no sabían lo que les esperaba.
Marina: "Sor Maria luisa nos preparó ropa para el campamento y nos dieron una bolsa con comida".
Todo lo que ahora relato es fruto del recuerdo cualquier parecido con la realidad puede ser o no ser cierto, pero aquella experiencia fue de lo mejor que nos pasó en la vida.
Aunque teníamos unos añitos, aún eramos niños, empezabamos a ser trastos y a dar más guerra de lo normal, pero por alguna circunstancia nos vimos allí en el colegio de Laguna, seleccionados y a punto de subir a un autocar con una bolsa de comida que nos dieron para todo el día y dispuestos a descubrir lo que se nos avecinaba.
Supongo que nos llevaría D. José, aquél que las malas lenguas dieron mucho de qué hablar, también supongo que por ser más burráncanos, los chicos cogeríamos a la fuerza los mejores sitios en el bus, me imagino la escena y a Sor Visi y Sor Carmen, dando algún capón que otro e intentando poner orden, pues ellas dos fueron las encargadas de velar por nosotros durante dos semanas. El viaje en aquellos años supongo que fue largo sin la actual A6, pero seguramente suplimos la tardanza haciendo lo que mejor se nos da, el chorra.
Caería seguro la del señor conductor no se ríe, y alguna otra como la de los elefantes. Así tras unas largas horas,llegamos a Santiago de Compostela con parada incluida, visitamos la catedral y vimos la plaza del obradoiro, y el botafumeiro en funcionamiento pues era año santo compostelano, algunos incautos con la bolsa de la comida vacía y solo había pasado medio día, lo que obligó a sor Carmen a tener que comprar comida para ellos. Aquel paisaje diferente, edificios diferentes, gente y más gente por las calles, me hacía mirar a todos lados sin parar y sin dejar de sorprenderme.
De allí nos llevaron a La Coruña, y en un colegio donde paramos nos indicaron como llegar a nuestro destino.
A media tarde, alguién gritó "el maaaaar" y todos nos levantamos del asiento para ver aquella maravilla, algo seguramente pasó por nuestras cabezas al ver tanto agua en tan grande lugar, estábamos al principio de la larga playa de la Lanzada, y no podíamos dejar de mirar.
Al final de esta playa la carretera hace una curva, y el autocar aminoró la marcha como para parar, ya empezaba a hacerse pesado el viaje, a nuestra izquierda teníamos el final de la playa y toda la vista del mar, y a nuestra derecha divisamos en ese parón del bus una especie de colegio en medio de un bosque y antes del edificio unas tiendas de campaña.
La mente empezó a hacer cábalas, y a pensar... en las tiendas?... no creo que fuese allí, en cambio cuando el autocar giró hacia el edificio de lo que parecía un colegio pensé: "aquí sí", y se me vino a la cabeza otro Castronuño.
Fue un cincuenta por ciento de acierto, si que parábamos en esa residencia juvenil, pero nuestra sorpresa fue que íbamos a dormir en las tiendas de campaña.
Las instrucciones dadas por Jesús Brea Bahamonte, jefe del campamento, Lino el cura y Teresa Eguileta la monitora, fueron muy claras, antes pasamos por un pequeño examen con lápiz y papel sentados en las mesas donde comíamos a diario, supongo que para evaluar el curso de cada uno y se nos preguntó por las asignaturas suspensas.
Nos repartieron en las tiendas en grupos de seis cada una, los chicos en la hilera de tiendas abajo y las chicas mucho más arriba, pasando una zona común semejante a una plazuela, donde nos amenizaban las noches los monitores.
Otra de las sorpresas fue que no estábamos solos, allí había otros chicos y chicas de la zona, la mayoría eran de Pontevedra y de Vigo, también hicimos amigos por aquellas tierras, durante un tiempo me estuve carteando con una chica, Teresa Ponte Hernando, pero aquello se perdió en el tiempo, es curioso que recuerde su nombre y casi no me acuerde de los que fuisteis.
Quedó muy claro quién era el que mandaba allí cuando sor Carmen riñó a uno de los chicos y se lo recriminó el jefe de campamento, aquello nos llamó mucho la atención y comprendimos el grado de libertad que íbamos a tener.
El día era intenso, lo mismo que lo fue la primera noche metidos en la tienda, nosotros de cachondeo puro y duro hasta caer dormidos, pero las chicas me cuenta Marina:
"La primera noche fue de todo menos divertida
Nos dijeron que allí no había w.c si no letrinas menuda faena además de ser un hueco encima de un cajón estaba tan alto que algunas no podíamos subir allí así que imaginaros a quien podías llamar cada vez q necesitaras ir al baño, durante el día bien pero de noche a quien despiertas. Toda una experiencia" " Nos mandaron a la cama y antes de ir decidimos ir a la letrina todas juntas por aquello del miedo a lo oscuro y por supuesto lo alto que estaba.
Cuando volvíamos bajábamos agarradas unas a otras con mucho cuidado y en silencio pues estábamos en camisón y menuda vergüenza si nos ve alguien ( cosas de niñas) cuando a mitad del camino apareció Lomas y al vernos se enfadó diciendo que qué desfile de pijamas y camisones era aquel, del susto nos pusimos a gritar y salieron los de las otras tiendas y menuda risa luego."
Se establecieron una serie de normas a modo de juegos, una de ellas consistía en nada más desayunar, había que decorar la tienda con lo que la imaginación nos diera, lo clásico era con los colchones de espuma doblarlos en forma de sofá y forrarlos con las mantas y sábanas a modo de salita colocados a los lados.
Después pasaban revista de tiendas y se puntuaba el ingenio de cada grupo, con esa puntuación al final repartieron premios a los ganadores.
Establecidas algunas normas y pasando unos días allí, fuimos cogiéndole gusto al campamento y a mi modo de ver la diversión no cesó en ninguno de los días que allí estuvimos.
Hicimos toda clase de actividades, juegos y cánticos, la hora de ir a bañarse era especial, solo teníamos que cruzar la carretera y allí aparecía esa inmensa playa, muy bien lo pasamos en ella, advertencia de por medio, resulta que existe por esos mares un pez llamado faneca que se esconde en la arena con marea baja y si le pisas te pincha con una especie de gancho que tiene en su lomo, uno de los chicos tuvo la mala suerte de probar su picadura y además de dolorosa recuerdo verle el pie hinchado como un botijo. A partir de entonces se nos proporcionaron sandalias de goma, de las de toda la vida, aunque alguna también tuvo su mala experiencia con ellas.
Otro día fuimos de nuevo a Santiago esta vez con el campamento pero antes paramos a comer en una zona recreativa en medio de un bosque de eucaliptos, a eso de las tres de la tarde empezamos a oler a humo y cada vez más fuerte, no tardó en venir la guardia civil y sacarnos de allí a la carrera con el fuego ya muy cerca, en esa huída uno de los chicos se clavó una punta en el pie, como anécdota le recuerdo corriendo y cojeando, el resto del día transcurrió sin problemas pero el susto y el miedo ahí quedaron. Vimos Santiago y de nuevo regresamos a nuestro sitio al final de la playa donde estaban las tiendas.
Desayunábamos, comíamos y cenábamos en una especie de comedor al aire libre, donde teníamos nuestro sitio asignado. Después de cenar acudíamos todos a esa zona común entre las tiendas de chicos y chicas y cantábamos, bailábamos, reíamos, hacíamos juegos, en definitiva lo pasábamos genial, y todo alrededor de una hoguera; la clásica de cualquier campamento.
Fueron dos semanas intensas donde también visitamos una fábrica de enlatado de sardinas, vimos el vivero de mariscos de Coruña, y atravesamos la ría en barco desde Coruña a Vigo...toda una experiencia.
Y pasaron los días, y llegó ese fatídico momento en el que hay que despedirse de algo que te está gustando, la prueba de que lo que ocurrió en ese lugar en aquel año 1976 fue algo extraordinario es que cuarenta y tantos años después aún ahonda en la memoria de muchos de nosotros, y claro que nosotros no descubrimos América como hizo Colón, pero descubrimos que más allá de Castilla había otras gentes, otros maravillosos lugares y ese mar azúl que a todos nos deslumbró.
Esta historia va dedicada a todos los que allí estuvimos y a todos los que hicieron posible que por quince días fuésemos felices.
P.D. Mi agradecimiento a Marina por haber compartido sus recuerdos. Ella y Ana Beltrán fueron las vendedoras de helados oficiales del campamento al final salió más dinero que helados habían vendido. Los y las del juande siempre barren para casa.
miércoles, 20 de febrero de 2019
lunes, 11 de febrero de 2019
Revistas y Periódicos en los 80
Estábamos a punto de ser el referente mundial, pues nos confiaron la organización del campeonato de fútbol de aquel año 1982, el de naranjito. En Valladolid habíamos estrenado un estadio nuevo, el nuevo José Zorrilla, por lo de no complicarse con el nombre, aquí somos así, si tenemos un campo muy extenso en plena ciudad, le llamamos campo grande, un puente que cuelga, pues puente colgante, un jardín con rosas, la rosaleda, por eso lo de nuevo José Zorrilla, para no estrujar mucho el coco.
Algunos también a punto de hacer la mili, habíamos dejado el colegio ya en ese nuevo lugar que nos ofreció otras oportunidades y otras actividades muy distintas a las que teníamos en la plaza de la trinidad. Y allí dejamos en aquel alto de Laguna de Duero a las generaciones más jóvenes que por supuesto son las que aprovecharon el tiempo.
Recientemente, tras ver ver una foto en la red, aparecía en facebook pidiendo amistad Luis Mendez Alejo, con una tremenda ilusión a la vez que emoción,fue descubriendo compañeros y recordando aventuras y desventuras y empezaron a sacar cosas.
Uno de ellos es Juan Carlos Hernangómez, por el que me atrevo a escribir este articulo, y siempre con su permiso, parece ser que en el año 81 se empezó a crear una revista, a modo de actividad y para dar información de aquellas cosas que pasaban dentro del colegio y también fuera, pues se reflejan resultados de distinto deportes que practicaban.
Juan Carlos ha tenido el detalle primero de conservarlo hasta nuestros días y segundo compartirlo con todos nosotros, os pongo tal y como él cuenta lo que se hacía y quienes lo hacían.
Documentado con las fotos que el ha mandado de dos de las revistas que sacaron, leer el contenido es encontrar curiosidades como que al famoso cubo de rubik lo llamaban "el cubo comecocos", María Ostiz gana el festival de la OTI y un sinfín de curiosidades que es mejor que descubras, a mi particularmente me ha encantado y desde aquí mi agradecimiento a Juan Carlos por todo.
Os dejo las fotos de las revistas aquí: FOTOS
Juan Carlos Hernangómez
En los años 1981 y 1982 Juan Antonio Alonso Bravo apostó por el Ajedrez en el Colegio. Trajo a disputar contra los internos unas partidas simultáneas a J. Carretero posiblemente mejor jugador de Ajedrez de Valladolid del momento.
En el año 1981 federó un equipo en el que jugaban, los hermanos Blanco, José Antonio López Antón, el propio Alonso Bravo y yo.
En 1982 organizó un torneo en las propias instalaciones del Colegio en dos categorías Juvenil e infantil.
El Norte de Castilla se hizo eco de aquel torneo
Le hacían (por si os suenan los nombres): Enrique, Marce, Esteban, Arturo, Ángel P., Alberto, Ángel L. , Marcos, Bernardo, Olmos, Domínguez, Antonio González, colaborando L. Alberto Pahino.
Os pongo como ejemplo el artículo del torneo de fútbol que jugamos ese año quedando en el medio de la tabla.
Yo jugué los tres partidos a pesar de que era muy malo. En el primer partido me sacaron tarjeta amarilla por enzarzarme con Jaime.
Os añado foto para que veáis el color del equipo del Colegio Residencia D. Juan de Austria
Algunos también a punto de hacer la mili, habíamos dejado el colegio ya en ese nuevo lugar que nos ofreció otras oportunidades y otras actividades muy distintas a las que teníamos en la plaza de la trinidad. Y allí dejamos en aquel alto de Laguna de Duero a las generaciones más jóvenes que por supuesto son las que aprovecharon el tiempo.
Recientemente, tras ver ver una foto en la red, aparecía en facebook pidiendo amistad Luis Mendez Alejo, con una tremenda ilusión a la vez que emoción,fue descubriendo compañeros y recordando aventuras y desventuras y empezaron a sacar cosas.
Uno de ellos es Juan Carlos Hernangómez, por el que me atrevo a escribir este articulo, y siempre con su permiso, parece ser que en el año 81 se empezó a crear una revista, a modo de actividad y para dar información de aquellas cosas que pasaban dentro del colegio y también fuera, pues se reflejan resultados de distinto deportes que practicaban. Juan Carlos ha tenido el detalle primero de conservarlo hasta nuestros días y segundo compartirlo con todos nosotros, os pongo tal y como él cuenta lo que se hacía y quienes lo hacían.
Documentado con las fotos que el ha mandado de dos de las revistas que sacaron, leer el contenido es encontrar curiosidades como que al famoso cubo de rubik lo llamaban "el cubo comecocos", María Ostiz gana el festival de la OTI y un sinfín de curiosidades que es mejor que descubras, a mi particularmente me ha encantado y desde aquí mi agradecimiento a Juan Carlos por todo.
Os dejo las fotos de las revistas aquí: FOTOS
Juan Carlos Hernangómez
LOS PERIÓDICOS EN EL COLEGIO EN LOS AÑOS 80
2.- AQUÍ DON JUAN DE (1981)
En el año 1981 se publicó en el Colegio un periódico escolar llamado "Aquí Don Juan de".
Tengo dos números, uno publicado en Verano de ese año. Contiene artículos de Francisco González Casado, L. Alberto Pahino, Jesús Blanco, Luis Alberto Velasco, Antonio Mario Hernández y Luis Méndez Alejo
2.- AQUÍ DON JUAN DE (1981)
En el año 1981 se publicó en el Colegio un periódico escolar llamado "Aquí Don Juan de".
Tengo dos números, uno publicado en Verano de ese año. Contiene artículos de Francisco González Casado, L. Alberto Pahino, Jesús Blanco, Luis Alberto Velasco, Antonio Mario Hernández y Luis Méndez Alejo
AQUÍ DON JUAN DE (1981)
En el número de Invierno escriben Luis Blanco, José Manuel Hernández, José L. Pellejero, Francisco González, Jesús Blanco, Mario Hernández, José Antonio López, María José Rico, Azucena Hernández, Luis Alberto Velasco bajo la supervisión de Juan Antonio Alonso y con dibujos de Roberto Meneses
En el número de Invierno escriben Luis Blanco, José Manuel Hernández, José L. Pellejero, Francisco González, Jesús Blanco, Mario Hernández, José Antonio López, María José Rico, Azucena Hernández, Luis Alberto Velasco bajo la supervisión de Juan Antonio Alonso y con dibujos de Roberto Meneses
En los años 1981 y 1982 Juan Antonio Alonso Bravo apostó por el Ajedrez en el Colegio. Trajo a disputar contra los internos unas partidas simultáneas a J. Carretero posiblemente mejor jugador de Ajedrez de Valladolid del momento.En el año 1981 federó un equipo en el que jugaban, los hermanos Blanco, José Antonio López Antón, el propio Alonso Bravo y yo.
En 1982 organizó un torneo en las propias instalaciones del Colegio en dos categorías Juvenil e infantil.
El Norte de Castilla se hizo eco de aquel torneo
LOS PERIÓDICOS EN EL COLEGIO EN LOS AÑOS 80
1.- DON JEROMÓN (Escuela Hogar 1981)Le hacían (por si os suenan los nombres): Enrique, Marce, Esteban, Arturo, Ángel P., Alberto, Ángel L. , Marcos, Bernardo, Olmos, Domínguez, Antonio González, colaborando L. Alberto Pahino.
Os pongo como ejemplo el artículo del torneo de fútbol que jugamos ese año quedando en el medio de la tabla.
Yo jugué los tres partidos a pesar de que era muy malo. En el primer partido me sacaron tarjeta amarilla por enzarzarme con Jaime.
Os añado foto para que veáis el color del equipo del Colegio Residencia D. Juan de Austria
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